NUESTRA INTELIGENCIA EMOCIONAL AL TOMAR DECISIONES
Mucho se ha insistido en la racionalidad, en el poder de nuestra mente, de la razón. Y eso está bien cuando no implica relegar la emocionalidad a un segundo plano.
Hoy está más que comprobado que la razón y la emoción, la mente y el corazón trabajan juntas, o por lo menos, cuando así lo hacen es cuando tomamos mejores decisiones, en coherencia con quienes somos y con nuestros objetivos.
No les ha pasado que ante una decisión, se hacen una planilla con pros y contras, y al resultado que llegan no les gusta?, les hubiera gustado que esa planilla arrojara otra decisión? Es que, por lo general, me olvido de registrar en ella como me siento en cada una de las opciones.
Y cuando hablo de registrar mi sentir, es parar, ponerle nombre a la emoción que siento, y notar si esa emoción me impulsa, o por el contrario me paraliza. Cómo está tu cuerpo?, lo registro también en cada opción? Se pone tenso?, se relaja?, tiene ganas de empezar ya, o le invade un cansancio que lo inmoviliza?
¿Estás teniendo en cuenta toda esta información al tomar decisiones? Recuerda, por que tu decidas algo con tu cabeza, no va a suceder. Salvo que le incorpores a esta desición la emocionalidad adecuada que te impulse a la acción.
Te invito a que hagas la prueba y me cuentes.